Desde los albores de la humanidad, hemos idealizado el vuelo de las aves y, con denuedo, hemos tratado de replicar los mecanismos que les permiten planear en el cielo, desplazarse y aprovechar las corrientes de aire para su movilidad entre nubes de colores, acariciadas por los rayos del sol. Sin embargo, soñar con lo que podría ser es cosa del pasado. El vuelo en parapente es un deporte de alturas que ha llegado para quedarse, porque no sólo es altamente beneficioso para la salud mental y espiritual, sino también porque representa una experiencia memorable.

Es cierto que hay un sinnúmero de parámetros que se pueden tomar en cuenta y que ustedes pueden definir para sus resultados de vuelo, no obstante, esto puede entender como una mezcla de actitud y estrategia. El parapente como deporte no sólo consiste en lanzarse al abismo a ciegas y dejarse llevar por el viento, sino que es preciso establecer una estrategia, atendiendo a la información meteorológica, la orografía del terreno, los espacios aéreos y sus limitaciones y, desde luego, aplicando los conocimientos que se manejen al respecto.

Una vez definido esto, sólo resta avanzar con velocidad y seguridad. Con la excepción de que vayan a participar en una competición, no se trata de ir deprisa sino de progresar de manera fluida, anticipando los escollos, sin que estos los tomen por sorpresa o bloqueen la capacidad de resolver contingencias. Y es que la estrategia en el salto en parapente se trata de ritmo y hay que procurar conservarlo mediante la ejecución en el entorno y con el equipo básico apropiado.

Por otro lado, en un vuelo en parapente deportivo también cuenta la actitud, pues es evidente que volar sin convicción, sin la certeza de poder hacerlo bien, no llevará a nada, salvo hacia el aterrizaje. La concentración es vital y salir a volar con la idea de permanecer mucho tiempo en el aire es la clave para lograr un óptimo desempeño. Muchos expertos coinciden en que hay una predisposición natural interna hacia el éxito o el fracaso, por lo que, en estas circunstancias, el pensamiento positivo es una de las primeras reglas psicológicas que tratan de inculcar los instructores de vuelo.

Si bien el miedo puede ser un factor condicionante y que presiona mucho, hay que perderlo, dejarlo en tierra, pero sin olvidar la precaución. En Quindío Aventurero hacemos posible el sueño de volar que ustedes siempre han albergado. Para remontar los más hermosos paisajes colombianos, sólo tienen que ponerse en contacto con nosotros a través de nuestra página web.